Las caceroladas de Madrid no son el reflejo de la sociedad española

Durante los últimos días se están produciendo manifestaciones en formato «cacerolada» en la calle Núñez de Balboa, del mal llamado barrio de Salamanca en Madrid, contra la gestión del Gobierno en la crísis del coronavirus, y en particular contra el presidente, Pedro Sánchez, generalmente demandando el levantamiento de las restricciones en la desescalada del confinamiento.

Después de los aplausos en los balcones, decenas de personas se congregan golpeando todo tipo de instrumentos de cocina e incluso señales de tráfico y contenedores de basura, ataviados con banderas de España, algunas de ellas franquistas, Al grito de «Sánchez, dimisión» y «libertad», mientras desde los balcones suena a gran volumen el himno de España.

A pesar de que la afluencia de personas impide guardar la distancia social recomendada para evitar el contagio por el COVID-19, muchos de los congregados no llevan mascarillas o las llevan de adorno.

¿Cuál es el orígen de estas manifestaciones?

Esta protesta colectiva, según los vecinos, surgió después de que el domingo un grupo de jóvenes se concentrara frente a una vivienda Núñez de Balboa que tenía la música a todo volumen, un incidente que derivó en que 12 personas fueran identificadas y sancionadas por incumplir el real decreto de estado de alarma.

Los agentes acudieron a comprobar los hechos, pusieron fin a la música y disolvieron la reunión de viandantes. Ante ello, varios vecinos desde los balcones, y después en la calle, sacaron cacerolas y comenzaron a protestar.

A raíz de esto, durante cinco días consecutivos han sido decenas las personas que se han congregado en esta zona  para protestar contra la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez a pesar de que la declaración del estado de alarma prohíbe la aglomeración de personas.

Una cuenta en Twitter llamada Resistencia Democrática | Mov. Barrio Salamanca – aunque el nombre real es @paseamosjuntos – convoca a protestar a las 21:00 horas, siempre con mascarilla y guardando las distancias de seguridad. La cuenta se dedica a retuitear vídeos y publicar lo que ha salido en los medios sobre el reciente movimiento.

La líder/coordinadora de este movimiento, Maria Luisa Fernández, ha aparecido ya en varios medios donde ha defendido la legitimidad de estas protestas que asegura se hacen siempre «de manera pacífica».

Agitación en las redes

La acumulación de personas en la calle Núñez de Balboa se ha observado con ironía, pues cómo es posible que los residentes de uno de los barrios más pudientes de España sean «el reflejo de lo harta que está la sociedad española», como así indicaron algunas webs y cuentas de Twitter.

Numerosos usuarios han subido vídeos e imágenes de la concentración en los que se observa a los manifestantes juntos, sin cumplir la distancia de seguridad, y coreando consignas contra el Gobierno. El eco de sus protestas, un paso más allá de las caceroladas desde los balcones, ha hecho que términos como “Núñez de Balboa” (calle donde se ha celebrado la protesta) o Salamanca (el barrio) se hayan convertido en trending topic en toda España.

Tal ha sido el revuelo que la protesta ha provocado en Twitter que incluso se han convertido en trending topic varios hashtag como #CayeBorroka#cayetanos y #Covidiotas.

Críticas a los manifestantes

Si se han hecho tendencia en redes sociales no ha sido porque se les multipliquen los apoyos, sino todo lo contrario. Son mayoría los tuiteros que han aprovechado para criticar el comportamiento de los vecinos de la zona y la impunidad con la que han celebrado su particular reunión.

Incluso se han sumado a las críticas personas que aseguran defender la dimisión del Gobierno, “pero no así”. Otros han dedicado términos como “coronapijos”, “negligentes”, “irresponsables” y reproches como “luego que si el 8-M” o “después a quejarse al maestro armero”.

Son muchas las personas que han criticado estas acciones, ya que ponen en riesgo la seguridad de las personas. Especialmente, los trabajadores que han cuidado de la ciudadanía durante la crisis han mostrado su rechazo hacia estas caceroladas.

En un hilo, esta profesional reprocha que lleva dos meses trabajando una media de 12 horas diarias durante seis días a la semana, «el mismo tiempo que llevo sin ver a mi pareja y mi familia por trabajar en otra comunidad», añade.

Asimismo, tacha de «egoísta» la actitud de estas personas: «Lo único que habéis tenido que hacer es quedaros en vuestro sofá de cuero y vuestras casas de marqueses de zona alta. Y encima os creéis con derecho a salir a protestar, a ponernos a todos en riesgo», apostilla.

Muchos compañeros de profesión, así como otros trabajadores que no se han podido quedar en casa durante el confinamiento, han secundado las palabras de esta médica.

Burlas y Memes

Las imágenes de esta protesta han suscitado numerosas reacciones, y como cabía esperar han sido muchos los que han comentado la situación en clave de humor.

Las redes se han llenado de bromas sobre esta manifestación, haciendo referencia también al nivel adquisitivo de la mayoría de habitantes de este barrio situado al noreste de la capital.

Por ello, muchos tuiteros comenzaron a publicar memes bajo el hashtag #CayeBarroka, uniendo el término vasco Kale borroka utilizado para las protestas violentas con el nombre Cayetano, que comúnmente suele relacionarse con los pijos o las personas de clases elevadas.

Algunos tuits afirman que «ha nacido la resistencia» en el barrio, mientras que otros hacen mofa diciendo que las caceroladas se hacen «pegando a la Thermomix con el palo de golf».

Entre las escenas dantescas que se han presenciado y que han alimentado los chistes cabe resaltar la de un hombre golpeando una señal de tráfico con lo que parecía un palo de golf (en realidad era una escoba) o unas señoras haciendo lo propio con unos cubiertos.

En Facebook tambien ha habido quien ha hecho uso del ingenio y de la rima, como este usuario:

¿Qué dicen los representantes políticos de Madrid?

El alcalde de la capital, José Luis Martínez-Almeida ha salido en defensa de la manifestación declarando que “cada uno podrá manifestar su opinión”. Además, ha sostenido que se trata de una “forma de protesta pacífica” que dio pie “la cacerolada contra el Rey”. “Parece mentira que se lo nieguen a otros”. El regidor popular ha señalado también que “En caso de que se quieran hacer, hay que hacerlas cumpliendo el estado de alarma”, agregó.

Por su parte, La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, ha asegurado que «una protesta siempre será legítima cuando no contravenga la ley«.

Lo que ocurre es que estas afirmaciones chocan frontalmente, primero con el sentido común, y después con las normas establecidas en el estado de alarma, al no haberse guardardo las mínimas medidas de seguridad para prevenir contagios y al no respetarse las actividades permitidas en la fase 0: paseos y deporte, que recordemos, es en la fase en la que se encuentra Madrid en estos momentos. Cabe destacar también, que las caceroladas contra el Rey se hacían desde los balcones de las propias casas y no en la calle.

Lo de la presidenta de la comunidad, Isabel Díaz Ayuso, quien ya nos tiene acostumbrados a sus ayusadas, ya es de traca, afirmando que los ciudadanos puedan salir «libremente a manifestarse aunque sea un ratito por las tardes en su propia calle». En lugar de condenar estos acontecimientos por vulnerar el estado de alarma, ha defendido a los manifestantes y ha advertido: «Esperen a que la gente salga a la calle porque lo de Núñez de Balboa será una broma».

Sus declaraciones hablan por sí solas, pero tan sólo comentar que muchas de las personas que se unen a la protesta, no son de esa calle, ni tampoco de ese barrio, tal y como han afirmado varios de los vecinos.

De hecho algunos vecinos han empezado a pedir a los manifestantes que respeten las distancias de seguridad. «La terrible gestión del Gobierno no es excusa para poneros en peligro. Por favor, manifestaos en casa«, podía leerse en un cartel colgado de uno de los balcones. «Por favor, si quieres protestar contra el Gobierno, hazlo desde tu casa cumpliendo las normas del confinamiento. Nosotros los vecinos de esta calle lo hacemos», decía a su vez un letrero que habían pegado en una señal de tráfico.

¿Qué sabemos de la intervención de la Policía en estas caceroladas?

Uno de los detalles más comentados sobre estas caceroladas en Nuñez de Balboa ha sido la ausencia de intervención policial. Aunque los manifestantes burlaron las medidas del estado de alarma de forma flagrante poniendo en riesgo la salud de toda la población, lo cierto es que apenas se ha percibido alguna actuación por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

La verdad es que al principio, la respuesta policial a estas protestas ha sido más bien laxa. Se ha podido ver en la zona cierta presencia policial, aunque no se ha producido ninguna injerencia, más allá de haberse identificado a un número reducido de personas que incumplían el distanciamiento.

No fue hasta el pasado día 14 de mayo cuando la Delegación del Gobierno de Madrid anunció que desplegaría un dispositivo en la calle Núñez de Balboa para hacer cumplir la ley después de que varios vecinos fueran identificados para propuesta de sanción por saltarse la obligación de mantener un distanciamiento social durante la última protesta que se produjo.

En los días anteriores, solo la Policía Municipal había acudido a las protestas, pero este jueves, la Delegación del Gobierno envió a los antidisturbios. “Una cosa es que bajen a cantar y gritar, pero si ya van a más…”, explicaba uno de los policías al portero del número 48 pasadas las ocho de la tarde.

Los manifestantes se apelotonaron durante más de media hora, y la policía se limitó a pedirles que circularan. Sintiéndose impunes, un par de jóvenes golpeó la persiana de hierro de la Caja Rural durante varios minutos, y los agentes que estaban a escasos metros ni siquiera se giraron para pedirles que pararan. El único movimiento significativo se produjo poco antes de las diez de la noche, cuando los antidisturbios procedieron a identificar a los que les plantaban cara.

Y puede que esta presunta desidia en la labor policial se deba en parte al descontento de JUPOL, el sindicato mayoritario de la Policía Nacional, con el Gobierno. Desde el inicio de la pandemia, JUPOL sostiene en un comunicado que la «gestión nefasta» del Gobierno ha puesto en riesgo la salud de «todos» los miembros de la Policía. Se quejan de falta de medios de protección necesarios y de que «no ha tenido en cuenta las condiciones reales de trabajo, ocasionando consecuencias fatales para varios de ellos».

En lo que se refiere al estado de alarma, JUPOL defiende que «en todo momento los efectivos de la Policía Nacional acuden a todos los requerimientos que se les solicitan, ya sean caceroladas, fiestas espontáneas o cualquier otro tipo aviso, y siempre actúan conforme a la legislación vigente y de una manera absolutamente ejemplar».

«Se tomaran todas las medidas pertinentes ante cualquier orden que se dé a los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que no sea acorde a la legislación o a las funciones que tienen reconocidas los cuerpos de seguridad», señalan en su comunicado.

Por su parte la Policía teme que las manifestaciones se extiendan a otras ciudades y que se radicalicen, debido a los bulos que corren en la red de supuestos abusos policiales porque predisponen a la población a resistierse a las indicaciones de las Fuerzas de Seguridad. Interior quiere evitar en lo posible que se utilice la violencia para evitar más tensión en las calles.

 

Oveja Negra

Me marché del rebaño porque no paraban de pastar y balar. Desde entonces vivo más tranquilo.
Procuro siempre contrastar la información antes de tomar ninguna conclusión y doy mi opinión sincera cuando se me pregunta.

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